Cuestionario bastardo

Todo es un simulacro

Conversación con Luis Panini

por Antonio Ramos Revillas

Enero-Marzo, 2015

Eres arquitecto, diseñador y escritor pero ¿qué no eres y te gustaría ser?

Sacerdote. Siempre me ha parecido muy seductora la idea del disfraz permanente.

Además, eres angelino, si se puede decir, por radicar en Los Ángeles, ¿eso ha cambiado tu personalidad?

Desde que me mudé a esta ciudad, hace casi diez años, mi vida se convirtió en una película. Una de esas que casi nadie ha visto, de un director mediocre, en blanco y negro y de bajo presupuesto. Es que de Baudrillard aprendí que todo es un simulacro. Ya no vivimos, actuamos.

Hablando de personalidad, Bellatin dice que eres muy obsesivo… ¿para todo o sólo para unas cosas?

Yo a Mario le creo todo, no por nada es uno de los escritores muertos que más admiro. Si dice que soy muy obsesivo, sus razones tendrá, pero no padezco de T.O.C. (Esta respuesta contiene cuarenta y tres palabras, incluyendo estas últimas cuatro).

En tus libros se nota un gran trabajo en la prosa… ¿crees que eso pueda ser un defecto alguna vez?

No. Un buen lector siempre te agradecerá el cuidado y trabajo que le dedicas a tu prosa, incluso si ésta llega a ser más complicada de asimilar. Quizá lo mencionas porque dieciséis años hablando la mayor parte del tiempo un idioma que no es mi lengua materna han modificado mi cableado cerebral cuando escribo o pienso en español, sobre todo mi sintaxis.

¿Qué es lo primero que haces cuando te levantas?

Besar a Fortunata y Jacinta, mis dos gatas.

Los amigos… ¿muchos o pocos?

Pocos, pero únicos.

¿Qué le darías de beber a un mal amigo?

Tiopentato de sodio. No porque sea uno de los tres ingredientes que forman parte de la fórmula de la “inyección letal” (junto con el cloruro de potasio y bromuro de pancuronio) sino porque por sí solo también se le conoce como “suero de la verdad”.

Siempre hay preguntas sobre qué llevarías a una isla desierta… pero cambiando un poco… ¿Qué isla desierta llevarías a un libro?

Una de escasa vegetación y sin tanta arena, para que no maltraten las páginas.

¿Qué libro estás leyendo ahora mismo?

'Seiobo There Below', de László Krasznahorkai.

¿Cuál fue el último libro que has abandonado?

Curiosamente fue uno de los libros que más he disfrutado. En 2008 comencé la lectura de 'Infinite Jest', de David Foster Wallace. Llevaba como 600 páginas (de las 1,079) aquella noche cuando me enteré sobre su suicidio. La noticia me robó el aire. No pude continuar. Comencé a releerla desde el inicio algunos meses después, hasta terminarla. Desde entonces no recuerdo haber abandonado otro libro.

Para música, algo me dice que sabes de muchos compositores e intérpretes… uno con del que repetirías una canción hasta que te sangren los oídos.

Creo que elegiría un álbum de Portishead. No existe voz más sublime que la de Beth Gibbons. También podría escuchar a Sergei Rachmaninov día y noche (tengo su obra completa en 32 CDs).

Hablando de sangre en los oídos… qué es lo que más te desagrada?

Para mí no existe nada más condenable que el maltrato animal. Y la obra de René Magritte.

El otro día hablabas sobre sillas que te gustan… ¿cuál es la silla favorita que tienes en tu casa?

Tengo una primera edición de la Knotted Chair (1996), del diseñador holandés Marcel Wanders, fabricada por Cappellini.

Viajas mucho y el otro día te quejabas de la imposibilidad de un vuelo Los Ángeles-Monterrey… ¿Cuál ha sido el viaje que menos has disfrutado?

Hace poco más de una década estudié parte de una maestría en Alemania y perdí un vuelo de conexión en París. Me quedé varado durante un día entero en el Charles de Gaulle, ese limbo aeroportuario, junto con una pareja estadounidense heterosexual, republicana y de convicciones dogmáticas inflexibles que me persiguió durante varias horas. Ni el mismo Gregor Samsa, nunca, pudo haber imaginado tal pesadilla.

Siguiendo con las geografías… ¿qué significa Holanda para ti?

Es mi tercera casa, después de México y Estados Unidos. Ahí vive la mitad de mi familia y ahí murió una de las personas que más ha querido.

¿En qué género literario crees que tienes más control o sobre la literatura es imposible tenerlo?

Desconfío del concepto de “control total” porque, como tantas otras cosas, es sólo una ilusión.

Dos novelas en un año… pero ¿cuántas en el cajón?

Una novela en el cajón, además de otros libros que no son novelas, pero que ya están comprometidos con editoriales. Y una novela corta que será publicada en el segundo semestre de 2015.

Para ti, qué es la bastardía…

La autocensura. No atreverte a escribir o publicar lo que deseas, incluso si sospechas al material inédito como la primera etapa de una estrategia de auto-sabotaje.