Escritor emergente

Luis

Panini

por Guillermo Núñez Jáuregui

Enero-Febrero, 2015

En 2014 se publicaron simultáneamente la memoria 'Esquirlas' y la novela 'El uranista' que reafirman los intereses de la narrativa del autor regiomontano.

 

De Luis Panini (Monterrey, 1978) se conocían los libros de relatos, 'Terrible anatómica' (2009) y 'Mala fe sensacional' (2010), pero es con 'El uranista' y 'Esquirlas' –la escritura de ambas fue paralela– que su obra adquiere una forma definida por estrategias como el uso de un lenguaje preciso y desapegado, e intereses temáticos como la preocupación por el cuerpo, sus límites y su comportamiento bajo el yugo de la administración del tiempo libre, la enfermedad o el trabajo.

Mientras que el protagonista de 'El uranista' (una novela donde aparecen ciertos tropos típicos de los relatos extraños, como el doble) es un anciano que se desplaza conforme a los ritmos de sus achaques (en contraposición a los jóvenes atléticos que le rodean); en 'Esquirlas' se narra meticulosamente –pero nunca melodramáticamente– la descomposición de un cuerpo. «Una y otra vez he tratado de representar al cuerpo de distintas maneras», señala Panini, «de reasignarle valores, de otorgarle sentido. Se trata de un vehículo tan inmediato pero que siempre me ha resultado enigmático, casi imposible de comprender».

            Aunque la editorial independiente 27 Editores, ubicada en Monterrey, ha distribuido a 'Esquirlas' bajo la siempre maleable etiqueta de novela, el título es una memoria personal. En cambio 'El uranista' funciona como una ficción en toda forma, que aparece bajo el sello de Tusquets. «El acercamiento a estos dos libros no podría ser más contrapuesto: 'Esquirlas' tiene como detonante una tragedia personal, su procedencia es autobiográfica, mientras que la idea para escribir 'El uranista' surgió como una solución contra el tedio». En apariencia, ambos relatos planean sobre la superficie del cognitariado y la burguesía: el anciano de 'El uranista' trabaja como ilustrador en una editorial y sus desventuras son insignificantes (debe lavar su ropa, comprar un rompecabezas, teme ser humillado por su orientación sexual); y el cuerpo enfermo de 'Esquirlas' es atendido en hospitales de primer mundo. Sin embargo, en ambos relatos se deslizan las fuerzas del capital financiero: las conversaciones no se acaparan sino que se monopolizan; los entretenimientos apenas son paliativos; la vida vale la pena en la medida que se puedan consumir libros, series, películas o exposiciones. Panini señala con potencia lo poco que puede un cuerpo bajo el régimen que habitamos.

 

Esquirlas

Excepto por 'El uranista', los libros de Panini han aparecido en editoriales que cuentan con el apoyo estatal interesado en fomentar la obra de jóvenes escritores, como Tierra Adentro, pero también en algunas de cierto carácter marginal, como la regiomontana 27 Editores (que cuenta con el apoyo de la Universidad Autónoma de Nuevo León) donde se publicó la memoria 'Esquirlas'. La editorial fue fundada en 2013 por Antonio Ramos Revillas y Orfa Alarcón.